
aca esta la imagen del superdotado tomas tironi, el caso que esta conmoviendo a toda nuestra comunidad. para mas informacion del chico estudioso visiten el blog de luge
atentamente
RUGíA

Luna, autor del doblete "matador" festeja. Victoria clave de los de Victoria.
Con la suspicacia como uno de los principales protagonistas, tanto en la previa como durante el partido, Tigre le ganó 3-1 a River y afirmó su candidatura a quedarse con el Apertura, a dos fechas del final. Quedó como escolta de Boca, que le ganó a Racing y hundió un poco más al conjunto de Núñez, que sigue en el último puesto. Pese a que River estaba último al comienzo de la fecha, eran muchos los hinchas que no veían con malos ojos una derrota de su equipo en Victoria para perjudicar a Boca en la pelea por el título. La mayoría de ellos se deben haber ido del Norte del Gran Buenos Aires con una sonrisa en la cara y la oreja en la radio para escuchar al rival de siempre. Pero seguramente se sorprendieron con el comienzo del conjunto de Gabriel Rodríguez en el partido. En apenas dos minutos, el Millonario tuvo un par de chances para ponerse en ventaja y una de ellas no la dejó pasar. Primero, Juan Carlos Blengio casi la mete en su propio arco tras un pase al medio de Sebastián Rusculleda. Pero unos segundos más tarde, el paraguayo Santiago Salcedo inventó una falta en la puerta del área, que él mismo se encargó de transformar en gol con un inobjetable derechazo por encima de la barrera. La sorpresa había sido general, pero el Matador no reaccionaba. Pasaron entre diez y quince minutos en los que River fue ampliamente superior a un equipo que perdía mucho más que un partido. Se le escapaba una muy buena chance de ser líder, aunque sea por un rato, cuando apenas quedan dos fechas para el final del torneo. Pero de a poco, el equipo de Diego Cagna comenzó a amoldarse al embarrado terreno de juego y de la mano de Martín Morel, pero especialmente de Matías Giménez y Carlos Luna, pudo reaccionar. A los 26 minutos, Giménez metió un centro en profundidad para Luna, que el delantero definió en una posición dudosa, que nadie protestó. La pelota entró casi como pidiendo permiso y el empate llegó para el delirio de toda Victoria. Pero el equipo de Cagna no se quedó ahí y fue por más.
A muy poco del final del primer tiempo, Rusculleda se adelantó por la derecha, lo vio a Morel y se la dejó en la puerta del área. El goleador del Matador no dudó y a espaldas de Cristian Villagra puso un pase perfecto para que el Chino Luna definiera ante un Mario Vega casi vencido. Las cosas se daban vuelta y ahora sí, el conjunto de Victoria era el líder del campeonato. En el comienzo de la segunda etapa, River siguió estático en el partido, pero al revés del primer tiempo, con el correr de los minutos ganó espacio y fue por el empate, que casi consigue. A minutos del final, Diego Buonanotte remató desde afuera del área y Daniel Islas le sacó una muy buena pelota que se metía en el ángulo. Un rato después, también fue el Enano el que pudo haber cambiado las cosas, pero la pelota se le fue apenas al lado del palo. No fueron las únicas del conjunto de Gabriel Rodríguez. Islas se volvió a transformar en hombre clave al taparle un mano a mano a Radamel Falcao ya casi en tiempo de descuento y hasta apareció la "suerte del campeón". Facundo Quiroga se elevó tras un centro desde la izquierda, le ganó a Rodolfo Arruabarrena y la pelota dio en el palo, evitando el gol Millonario, que casi gritan hasta los hinchas de Boca y quizás no algunos de River. Ya en la última del partido, con el visitante jugado en campo rival, Cristian Bardaro, que había ingresado hacía unos minutos, se escapó solo en una contra y definió muy bien ante la salida de Vega. Gol, 3-1 y partido liquidado, a pesar de que el ex Vélez se tuvo que ir expulsado por sacarse la camiseta en el festejo. Grito de desahogo para todo el Monumental. Sí, pero el de Victoria. River volvió a perder, sigue último, pero demostró que en el final pudo haber empatado el encuentro, pese a que el principal beneficiado hubiese sido el rival de siempre. Tigre quedó bien parado para el final, con la enorme ilusión de conseguir el título por primera vez en la historia del club.

Argentinos y Rosario Central brindaron un insoportable empate sin goles en La Paternal. En noventa minutos, ambos equipos rindieron homenaje al maltrato de la pelota y apenas fueron capaces de entregar una sola acción de riesgo ya en tiempo adicionado.
El arquero visitante Jorge Broun desvió al corner un franco cabezazo de Nicolás Pavlovich, que hubiese representado la inmerecida victoria para el conjunto de Néstor Gorosito.
Es que dentro de la mediocridad, Rosario Central resultó el equipo con un mínimo de lucidez, aportada por Ezequiel González, para la búsqueda del gol. Aunque en el aspecto colectivo, el local fue un poco mejor.
Pero el escaso peso ofensivo, agravado por la decisión de su entrenador Gustavo Alfaro de colocar un solo punta neto, le jugó en contra a la visita. Un disparo de Andrés Franzoia que rozó el travesaño y un cabezazo de Emilio Zelaya, cerca del palo derecho de Sebastián Torrico, fueron las dos aproximaciones de Central en el partido.
Argentinos estuvo desconocido y nunca pudo explotar las virtudes que lo convierten en un rival de cuidado cuando ejerce su condición de local. El mediocampista Néstor Ortigoza, por despliegue e intenciones de darle siempre buen destino a la pelota, fue el menos malo en la manifestación del repudio al fútbol, paradójicamente, celebrada en el estadio Diego Maradona. El punto atentó contra el objetivo de cada uno. Para Argentinos resultó magro en su carrera hacia las copas y a Central tampoco le sirvió demasiado para mejorar su promedio.
El espanta tiburones
Con dos goles de Riquelme, el equipo de Ischia le ganó a La Academia en La Bombonera y volvió a la punta del torneo cuando quedan dos fechas para el final. El Xeneize le lleva dos puntos a Tigre y tiene todo servido para quedarse con el campeonato.
Festeja Riquelme, otra vez figura excluyente de este Boca que pareciera consolidarse
Jugaba con conocimiento Boca. Sabía que estaba ante una chance única, sabía que Tigre ya había ganado y sabía a qué jugaba ante Racing, en la Bombonera. El equipo conducido por Carlos Ischia sabía y entendía, sobre todo, que debía ganar el clásico para dar un paso clave de cara al título. Ischia retrocedió y volvió al 4-3-1-2, y avanzó en la delantera le dio continuidad a la dupla de ataque Viatri-Figueroa. Racing, en cambio, cómodo en el 4-4-2, confiaba en Maxi Moralez para lastimar de contra en los primeros minutos. Todo, con Diego Maradona, el entrenador de la Selección, observando desde su palco. La pelota y el terreno fueron del local, cedidos por el visitante. Y Boca, en esas condiciones lastima. A los 5, la peinó Viatri, Dátolo aguantó en el área y Figueroa, de frente, desvió el zurdazo que pudo haber abierto el marcador. Tres más tarde, Dátolo envió un pelotazo largo, a espaldas de los centrales Cáceres y Mercado (una constante). Pero Figueroa no pudo definir ante el achique oportuno de Migliore. Racing le tiraba la pelota a Moralez y esperaba para salir rápido. Pero dos veces Forlín, y una Vargas y Dátolo (ambos con falta) frenaron al diez de La Academia en el medio. Se emparejó mucho el juego en la segunda parte del primer tiempo. Racing salió del fondo, acomodó sus líneas y ganó metros en el terreno. Por el esfuerzo de Zuculini y Peppino en el medio y por la astucia de Moralez. El petiso, a los 21, tuvo el gol en sus pies. La defensa de Boca quedó mal parada y el de Racing se vio cara a cara con García, pero su remate rozó el palo y se perdió afuera. Respondió Riquelme después. Migliore dio un rebote largo en el área, el enganche le amagó mil veces, lo dejó tirado, pero la picó mal de zurda, por encima del travesaño. Después, Pablo Lunati inventó un penal y se abrió el marcador. A los 38, Román le puso una pelota bárbara (a espalda de los centrales, otra vez) a Figueroa. Migliore salió rápido, Lucho la tiró larga, saltó al arquero y se dejó caer. El árbitro compró y Riquelme no falló desde los doce pasos para el 1-0. A pesar de que Migliore lo hostigó verbalmente en la ceremonia previa al remate. Es que el enganche y el arquero tuvieron grandes diferencias cuando fueron compañeros... Pero la explosión en la Bombonera por el gol de Boca fue efímera. A los 45, en la última jugada del primer tiempo, La Acadmia alcanzó el empate. Tiro de esquina desde la derecha, desatención en el fondo local, Franco Sosa se elevó cómodo por el segundo palo y metió un buen frentazo de pique al suelo para establecer el 1-1. Después Lunati pitó el final y ambos equipos se fueron al vestuario con la igualdad. En pocos minutos pasó mucho en el complemento. En el arranque, Llop mandó a la cancha a Yacob por el lesionado Mercado. El regreso del cinco de Racing prometía orden y lucha en el medio visitante. Sin embargo, fue Boca el que ganó la pulseada con Battaglia. Javier García descolgó un centro y le tiró el pelotazo a Riquelme. Román no la pudo bajar y se quedó mirando a la platea VIP, la que está arriba de los bancos de suplentes. Buscó e identificó. Un espectador, se ve, lo insultó. Y el enganche lo fulminó con la mirada. Esa situación, ajena al juego, pareció motivar a Román. A los 14, a pocos minutos del cruce de miradas con el plateísta, Riquelme rompió todos los esquemas.



El equipo de Zubeldía tuvo que trabajar mucho, pero al final dio vuelta el resultado y se quedó con la victoria que lo ubica como único escolta, a un punto de Boca. Matos abrió el marcador, pero Gandolfi e/c y Blanco le dieron el triunfo al local.
Lagos pasa con la pelota, mientras Sena lo marca de cerca. Buena actuación del preciso Lanús.
Lanús dio esta noche un paso enorme para acercarse a la cima del torneo Apertura al batir a Arsenal 2-1. En un adelanto de la antepenúltima fecha, el conjunto granate se ubicó a un punto del líder Boca porque con goles de Javier Gandolfi (en contra) y de Sebastián Blanco dio vuelta el resultado que tuvo un parcial favorable para Arsenal por la conquista de Mauro Matos. Las tres unidades quedaron en poder de Lanús de un modo inobjetable porque ratificó que dispone de un juego técnico y efectivo. Arsenal terminó con un futbolista menos porque sobre el desenlace fue expulsado el defensor Aníbal Matellán, por reiteración de faltas. El cotejo tuvo un arranque muy interesante gracias a la producción de Eduardo Salvio, Blanco, Diego Lagos y José Sand, es decir, los generadores de juego y los delanteros de la formación local. En los primeros minutos anduvo mejor Lanúa y pudo haberse puesto en ventaja, pero con el paso del tiempo Arsenal ajustó las marcas y le dificultó el avance, en especial al hacer retroceder a Sebastián Carrera para que controle a Blanco. Luego de los 20 minutos la posesión de la pelota estuvo devidida y el anfitrión presionó menos con el propósito de invitar a su adversario a que se adelantara en el terreno. Lanús procuró marcar una diferencia con mayores espacios, pero a los 41, a causa de un error de Carlos Bossio, el local terminó yéndose al descanso 1-0 abajo. El gol fue producto de un desborde de Javier Yacuzzi por la izquierda y de un rechazo frontal y corto de Bossio, lo que posibilitó un cabezazo de Matos, quien tras el rebote en un poste insistió y definió. Arsenal tuvo méritos en su defensa y en el rigor táctico, pero en cuanto a ofensiva hizo poco. Tanto fue así que sus mejores valores en ese capítulo inicial fueron Cristian Pellerano, un volante central, y Darío Espínola, un marcador lateral. En cambio Lanús generó situaciones propicias como la del minuto 6, cuando Blanco colocó un pase entre los centrales para Lagos y el zurdo eludió a Cristian Campestrini y cuando remató lo hizo con un pequeño margen de error, por lo que la pelota salió junto a la base del palo derecho. Debió haber sido gol. En la segunda parte el granate salió a buscar el resultado y pronto logró el tan ansiado empate porque Lagos mandó un centro desde la derecha y Gandolfi se equivocó y batió a su propia valla. El equipo de Luis Zubeldía se entusiasmó con el 1-1 y se lanzó en busca de la victoria que precisaba para mantenerse en la lucha por el título y también lo consiguió sin tener que esperar demasiados minutos. A los 14, se asociaron Blanco y Sand, el delantero hizo la devolución por abajo hacia el corazón del área y el volante apareció en escena vacío y certero, como para ratificar que era el protagonista de la noche. Con el marcador en su favor el aspirante al título mantuvo el control del balón y Arsenal careció de respuestas futbolísticas. Lo concreto es que Lanús dio un paso enorme hacia adelante y lo hizo una vez más como cultor del buen gusto.





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